Cuando una persona es acusada de cometer un delito, uno de los puntos centrales que puede analizar la Justicia es si era imputable al momento de los hechos.
La imputabilidad significa que el individuo tenía la capacidad psíquica suficiente para comprender la criminalidad de sus actos y dirigir su conducta de acuerdo a esa comprensión.
1. ¿Qué evalúa la Justicia?
El juez suele requerir una pericia psicológica y/o psiquiátrica para determinar:
- Si el acusado comprendía la ilicitud de lo que hacía.
- Si podía actuar libremente o si su voluntad estaba afectada.
- Si existen trastornos mentales que alteren sus capacidades.
2. El rol del perito psicólogo
El perito psicólogo interviene como auxiliar de la Justicia, aplicando entrevistas y tests psicológicos para describir:
- El nivel de juicio crítico del acusado.
- El grado de control de impulsos.
- La existencia de patologías o alteraciones psíquicas que condicionen su comportamiento.
3. Posibles resultados
Según el análisis, el informe pericial puede concluir que la persona:
- Es imputable: comprendía y podía dirigir sus actos.
- Es inimputable: no comprendía la criminalidad o no podía autodeterminarse.
- Tiene capacidad disminuida: existían alteraciones, pero no al punto de eliminar totalmente la comprensión o autodeterminación.
4. Consecuencias jurídicas
La imputabilidad no es solo un concepto clínico, sino que impacta directamente en el proceso:
- Una persona imputable enfrenta el proceso penal y posibles condenas.
- Una persona inimputable puede ser declarada no punible, aunque en muchos casos se le ordenan medidas de seguridad (ej. internación).
Conclusión:
El estudio de la imputabilidad es clave en la Justicia Penal. El perito psicólogo aporta una mirada especializada que ayuda al juez a decidir si el acusado podía o no responder jurídicamente por sus actos.